Una Nueva Política Social
La generalización y profundización de la pobreza en el país representa la principal consecuencia de la crisis del 2001 y explica en su gran parte los índices de pobreza e indigencia a los cuales se enfrentó el Gobierno en el 2003. Esta realidad requirió el diseño de programas específicos de atención a situaciones de emergencia crítica, por lo cual la primera etapa de elaboración de instrumentos para una “Nueva Política Social” consistió en la reorganización de todos los programas nacionales existentes antes del 2003 en solamente 3 Planes Nacionales con características y objetivos específicos y un impacto a corto plazo.
Estos planes simbolizan entonces el rechazo de la superposición de acciones y esfuerzos, y representan la definición estratégica de acciones coherentes y eficientes de lucha contra el hambre, la pobreza y la exclusión.
Se busca a través de estos planes, poner el Estado, su administración y sus ministerios, al servicio de la gente.
En este contexto parece importante explicitar y evidenciar qué los programas sociales desarrollados durante la gestión “no son sólo arreglos instrumentales ; son también, en un alto grado, expresiones de concepciones morales (éticas) definidas” : justicia social, equidad, igualdad y Estado de derecho y de Bienestar.
El Plan Nacional Manos a la Obra se define como un sistema de apoyo a la iniciativas socio-económicas sociales. Según el informe de ejecución del presupuesto 2006, en la actualidad, el Plan procura “fortalecer el desarrollo local de forma integral pasando de la asistencia a emprendimientos aislados a aquellos que impliquen un mayor impacto sobre el entramado productivo mediante la ampliación de los fondos de financiamiento”. El Plan Manos a la Obra busca por lo tanto adaptarse a una nueva realidad nacional y evolucionar hacia una nueva estrategia de generación de cadenas de producción a partir de la economía social y del desarrollo local logrado en 3 años de gestión. Apoyándose al programa de Asistencia a la Actividad Cooperativa y Mutual del INAES, participa promoviendo el empleo genuino y solidario. Obra para recomponer el espíritu emprendedor de la Argentina, constituyendo fondos de apoyo al desarrollo, capacitando promotores y técnicos y brindando la oportunidad financiera de conformar un emprendimiento con líneas de micro-créditos y el monotributo social. Cabe destacar que el Plan evolucionó de manera muy importante en 2006 cuando se aprobó la Ley N° 26.117 de Promoción del Micro crédito para el Desarrollo de la Economía Social que prevé la conformación de un fondo de unos 100 millones de pesos para la promoción de pequeños grupos productivos. Otra evolución importante en lo que concierne los objetivos y estrategias del Plan Manos a la Obra es la importancia dada hoy en día en la etapa de comercialización. Esta etapa decisiva para el fortalecimiento de nuevos emprendimientos requiere innovación en materia de capacitación, merchandising, control de calidad y formación de cadenas y redes de producción.
La estrategia actual de traspaso de los Planes JJHD al Plan Nacional Familias ayuda a entender la estrategia estatal de pasar de la asistencia y el subsidio al ingreso a una dinámica de promoción más elaborada. Entonces, se entiende como la actividad Trabajo pasa de 10,2% del GS en 2003 a 5,9% en 2006 cuando la actividad de Promoción aumenta de 7,6% en 2003 a 10,4% en 2006. El traspaso de un programa de subsidio al ingreso a un plan de promoción social y de inclusión laboral demuestra de hecho que la cultura del trabajo se identifica como el elemento integrador por excelencia. El empleo genuino es el principal desafío nacional. Y la problemática laboral goza hoy en día de un diagnóstico y un análisis integral, lo que permite proponer soluciones más pertinentes. La política nacional de generación de empleo genuino desarrolla actualmente acciones de capacitación, promoción y financiamiento que tanto cruzan las instituciones como el territorio nacional. No es más una problemática cuya solución depende de lo económico y de un supuesto concepto de “derrame”. Es un tema en la agenda pública desde 2003 y el elemento central de la lucha nacional contra la pobreza y la exclusión.
Considerando el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria, se observan modificaciones y adaptaciones en sus modalidades de ejecución. A su creación, el Plan de Seguridad Alimentaria aparecía como emblema de las políticas de emergencia social y de supervivencia. Su acción tenía un aspecto urgente. No obstante, desde su puesta en marcha hasta ahora, se logró avanzar en la dignificación y personalización de su accionar. Esta evolución consiste en la disminución de la entrega de los bolsones alimentarios (elemento de clientelismo) y su reemplazo por Ticket o la Tarjeta Social. La Tarjeta Social, de hecho, es una herramienta de suma importancia para la autonomía de las personas, cuya generalización se plantea como un paso necesario hacía la dignificación de la gente y la ciudadanía de derecho. El desafío actual consiste entonces en aplicar este sistema al conjunto del país.








Agosto 27th, 2007 at 8:08 pm
La parte social me parece muy interesante y necesaria, desde mi punto de vista -algo muy personal- considero además que quizá es un sueño de muchos latinoamericanos, pero desde mi entender, quisiera una profundización en lo relacionado de éste modelo de Estado al de hace ya un rato (el del pasado), cual es la diferencia significativa en cuento a sus políticas, creo que tal vez es una añoranza que quisieramos ver existir, aun así ¿cual sería la posición de Colombia frente a éste modelo? ¿quienes proponen éste modelo a parte de la juventud latinoamericana?
Reconozco que me falta leer un poco, excusas por eso…
¡Garcias!!!!